¡Silencio! Nace una estrella

Trabajé 7 años en la Gran Sabana (Venezuela) , en el parque nacional Canaima. Me gustaba visitar las comunidades indígenas (pemones). Compartí y aprendí mucho con ellos. En un caserío lejano llamado Pampatamerú me topé con una escena que me impactó. Una madre había perdido su niño de meses, no llegaba al año de vida. Entré con mucho respeto en su choza y ahí estaba con su niño en brazos. Todos en silencio, ella lloraba desconsolada. De esta escena escribí lo siguiente que ahora comparto. Lo titulé “¡Silencio! Nace una estrella.

Con tus ojos llenos de lágrimas miras al crucifijo. En tus brazos inermes sostienes su cuerpecito. Dolor punzante daña tu alma, hiere tus entrañas, las entrañas que dieron a luz esta criatura.

Dios te salve María llena eres de gracia….

Todavía está caliente, apenas ha expirado, sientes lacerar tu costado, todo tu cuerpo es dolor. Tus lágrimas sin temor salen con abundancia, rompiendo así tu fragancia de hermosa flor primaveral.

el Señor está contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres…

Todo es silencio a tu alrededor; solo se escucha el pregón de una oración constante. Cierras tus ojos con fuerza, mientras estrechas aquel cuerpecito inerme. Lo besas, lo acaricias, lo amas. Darías tu alma por darle de nuevo la vida. Tomas con delicadeza sus manitas, así tan pequeñitas. Cuentas sus deditos: uno, dos, tres, cuatro, cinco…

y bendito es el fruto de tu vientre Jesús…

A pesar de tu dolor constante mantienes tu postura erguida. Solo una pregunta desgarra tu ser: ¿Por qué Señor te lo llevaste? Sientes temblar tu cuerpo, temes no poder resistir tan gran peso. No hay en el mundo un dolor más profundo que perder en un segundo, al fruto de tus entrañas.

Santa María, madre De Dios, ruega por nosotros pecadores …

Delante del crucifijo ofreces a tu hijo, ese que has concebido, amado y bien querido. Dolor, soledad, abandono… Tanto amor no ha podido contra la cruel enfermedad que portó sin piedad, el fruto de tu amor, dejándote en el dolor, experimentando la impotencia de la muerte sin clemencia.

ahora y en la hora de nuestra muerte….Amén.

¡Silencio! ¡silencio!…del vientre oscuro de la noche nace una nueva estrella.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s