Extrañar

Extrañar es algo más que recordar. Es un cálido sentimiento que aparece cuando recordamos a alguien que ya no está o una situación, experiencia vivida en el pasado. En forma espontánea aparece una sonrisa en nuestros labios, la mirada se pierde al horizonte, caemos en un dulce letargo. Un momento tan íntimo, tan tuyo que pocos podrán entender. 

Frida Kahlo escribía: “Madurar es aprender a querer bonito, extrañar en silencio, recordar sin rencores y olvidar despacito”.

Este sentimiento se hace presente cuando menos lo esperas. Basta un olor, un sabor, un lugar preciso, una melodía o canción, un recuerdo. Dependiendo de la sensibilidad del individuo y la intensidad de lo vivido, podrán aparecer algunas lágrimas, los latidos del corazón se aceleran, la respiración se agita, con un ligero hormigueo en el estómago. 

No tiene nada que ver con el bienestar que vivimos en el momento. Podemos estar rodeados de cariño y afecto de las personas que están a nuestro lado. Vivir un momento de dicha y felicidad. La nostalgia tiene su momento preciso que pude ser la soledad de nuestra alomada, una puesta de sol, un amanecer, una noche estrellada, el mar con su continuo ir y venir de olas, la lluvia en su caer constante, la sonrisa de un niño, el afecto que se expresan un padre con su hijo, la risa contagiosa de una madre, una copa de vino, un te humeante…

Extrañar va de la mano de la melancolía, este último es un sentimiento que nos recuerda que nos falta algo, que estuvo ahí, que era bueno para nosotros, pero que ya no podemos recuperar. “Todos los cambios están más o menos teñidos con la melancolía porque lo que dejamos atrás es parte de nosotros mismos.” (Amelia Barr).

La melancolía no es negativa, lo negativo sería cuando se instala en forma perenne en el individuo. Volvemos a lo que siempre hacemos referencia, la palabra clave es “equilibrio”, una sana melancolía hace bien. Si esta conducta se repite frecuentemente, si no se trata, puede derivar en una depresión. Es por ello, importante poner freno a la melancolía a tiempo. Reconocerla y enfrentarla para evitar que derive en un problema mucho más grave. “Debes llorar sobre tus dolores perdidos para que, de a poco, puedan dejarte y tu puedas estar libre para vivir plenamente en el nuevo lugar sin melancolía ni nostalgia” (Henri Nouwen). 

También es cierto que sentirnos más o menos melancólicos va a depender del grado de satisfacción que tengamos en nuestro presente. Cuando estamos felices no necesitamos evocar el pasado ni pensar que todo podría ser de otra manera. Tengamos mucho cuidado porque anclarnos en el pasado es una manera de perdernos el presente. 

En fin, siempre y cuando la melancolía no se cronifique también tiene algunos aspectos beneficiosos. Al anclarse este sentimiento en los recuerdos potencia la memoria, procesando la información que nos llega de una manera más minuciosa, consiguiendo que podamos ser más objetivos en la toma de decisiones. También nos permite aprender, tiene una gran dosis de enseñanza. 

Según los entendidos hay una cierta relación entre melancolía y creatividad. Cuando me siento melancólico o extraño algo o alguien, siento una gran necesidad de escribir. Plasmar en letras lo que siento sin ningún tipo de censura. Con satisfacción me doy cuenta, de que llega más a las personas que me leen. Entro más en sintonía con mis lectores.

2 comentarios sobre “Extrañar

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