El joven y el anciano (Historia)

Se reía de su lentitud. 

Se burlaba de su aspecto.

El anciano lo miraba y en silencio continuaba.

¿Qué triste llegar a viejo verdad? — le decía entre risas.

No contestaba, seguía su camino lento.

Además de viejo carcamal, mal educado. ¿Por qué no respondes? ¿Aparte de viejo eres sordo también? ¡Qué asco me das!

Arrugó su frente, se detuvo y lo miró a los ojos.

— Un día fui joven como tú. Impetuoso y con fuerza. Prepotente y mal educado. Pensé que todo el mundo iba contra mí y por ello estaba siempre a la defensiva. Maldije mi historia y juré vengarme en todos por mi mala suerte. No escuchaba razón alguna. Una noche pasado de palos, a un fulano me cargué. Con una navaja todo el vientre le rajé. Lo escupí y mucho me reí al verlo caer. Contaba con 20 años y toda una vida por delante. 30 años me cayeron de cárcel. ¡Ahhh la cárcel! Dura experiencia de supervivencia, te ahorro los detalles. Salí y la mala racha siguió. Trabajo no conseguía, ¿Quién coño te va a dar trabajo con 50 años y además con antecedentes penales? Pensé quitarme la vida ¿De qué servía vivir así? Aquel ángel se cruzó por mi vida. No te rías pequeño, los ángeles sin alas existen. Seres maravillosos que se acercan sin pretensión alguna, solo ayudar. Era hermosa. Dos ojos azabaches, una melena oscura, morena y amable. Me enseñó otra forma de ver la vida. No le importó estar con un desgraciado como yo. No le importó lo que había hecho y quién era. Comenzamos a caminar juntos un trecho de vida. A su lado conocí la felicidad. Me enseñó el respeto y que no servía de nada ir por la vida con rencor y rabia. Me hizo ver otro lado de mi historia. Las pesadillas que tenía con mi padre fueron desapareciendo. Siempre lo volvía a ver en mis sueños borracho, maltratando física y verbalmente a mi madre. Humillándola, haciéndole sentir el ser más despreciable del mundo hasta quitarle la vida de una paliza que le dio — Se apoyó en su bastón y siguió hablando mientras aquel joven estaba en silencio — Aquel ser maravilloso me hizo conocer la paz y la tranquilidad de conciencia a pesar de todo lo vivido. Todo tiene un principio y un fin. Una terrible enfermedad se la llevó. Murió en mis brazos. Eso hace ya cinco años. Seguro que me dirás: ¿a mí que me importa? y sabes qué, tienes razón. Es mi historia, mi triste historia. Me humillas ahora, me insultas por ser viejo, por cómo camino, por como soy. Peino los 90 años hijo. Me quedará poco de vivir, seguro. Tengo bien merecido lo que me dices, también fui pedante y mal educado como lo eres tú ahora. A muchos humillé e hice daño, por ello no me enojo contigo. Llevas dentro mucho dolor y rencor, lo puedo ver en tus ojos. Mírate en mí, puedo ser un espejo en el que te reflejes. Ahora piensas que puedes comerte el mundo, que todos tienen que pagar por lo que has vivido, créeme, no vale la pena. No malgastes tu vida. Lo que ha sucedido no lo podrás cambiar, pero si podrás cambiar el por venir. Perdona, seguro que te importa un carajo lo que te estoy contando. Ni yo mismo sé por que lo hago. Ahora me voy, quiero ir a cementerio antes de que lo cierren. Es mi única distracción, ir todos los días a hablar con mi amada. Con ese ser especial que me rescató y la paz a mi ser regaló. Pensarás que es patético, pero te digo una cosa, no me importa lo que pienses o no. Solo te digo una cosa, busca la razón de tu existir, antes de que sea demasiado tarde —

Retomó su camino lento. De vez en cuando se detenía para descansar. Aquel joven se quedó en silencio y lo miró desaparecer al horizonte. Las palabras de aquel anciano habían producido un extraño efecto dentro. Nadie le había hablado de esa forma. Sintió curiosidad por aquel extraño. 

Al día siguiente lo volvió a encontrar en el camino. Pasaba por aquí, fue su excusa. Esta vez lo acompañó al cementerio.

Así comenzó una amistad, entre aquel joven impetuoso y un extraño anciano que caminaba hacia el cementerio. 

Hay encuentros que cambian la existencia ¿Casualidad o destino? Es lo que menos importa. 

Una palabra, un gesto, una sonrisa, un simple saludo puede mandar un mensaje de afecto, de cariño. Como bien se sabe, el amor es capaz de convertir a las fieras. 

2 comentarios sobre “El joven y el anciano (Historia)

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