Duerme mi tripón

Extiendo la mano para aferrar mi pluma.
Miles de ideas revolotean en mi mente.
Personajes que aparecen y se esconden.
Un océano inmenso de letras. 
Sentimientos que pululan.
Me encuentro en un estado febril. 40,5 según el termómetro.
Siento frío, tanto frío y ganas de recostarme. El ánimo me abandona, solo quiero cerrar los ojos y dormir.

Cuerpos famélicos, desnudos me rodean, en medio de una espesa oscuridad, danzan sin parar. Se acercan y se alejan. Me tocan, me acosan, trato de correr y no puedo.
Búsqueda de contacto, de afecto. Hediondo, pestilente el aliento cuando se acercan, me dicen palabras obscenas que no logro descifrar.
Tiemblo no sé si por el pavor o por el frío. Mi piel desnuda se eriza. Quiero gritar y no puedo. Un mudo grito sale de mi garganta.
En un rincón me acurruco, pensado poder encontrar en ello consuelo, salvación. Mas siento unas garras que penetran por mi espalda arrancándome el más crudo alarido. Me volteo y con asombro veo que en su mano está mi corazón, me lo ha arrancado de cuajo. Miro aturdido ¿por qué no he muerto? ¿qué quiere de mí? 
Sin contemplación alguna, aquel deplorable ser comienza a devorarlo. Mi sangre se cuela por sus fauces y baña todo su cuerpo. Ríe, ríe. Carcajadas fuertes gozando de mi dolor, de mi desdicha. Pero ¿por qué aún vivo?

Comienza a llover, siento el agua que empapa mi soma. No es fría es cálida. Aquel ser, como si fuera magia desvanece. El agua se mezcla con mi sangre, me desplomo.

Siento una mano tibia que acaricia mi frente. Unos labios suaves que besan mi mejilla. A duras penas abro los ojos y te veo. Estas hermosa. Nunca te había visto tan preciosa. Tu paz tu serenidad, eres capaz de trasmitirme. Una dulce fragancia a musgo salvaje, a rocío mañanero, a fruto salvajes, a flores silvestres te envuelve. El miedo a desaparecido y estoy en medio de un campo de margaritas. Quiero moverme y escucho:

Shhhhhhhh ¡No! no te muevas, “piccolo mio” (mi pequeño) – me envolvió en sus brazos – y comenzó a cantarme una antigua canción de cuna:

Duerme mi tripón,
vamos a engañar la lechuza
y engañar al coco que ya no asusta.
Duerme mi tripón

Que mañana el sol brillara en tu cuna
y te contará como fue que un día perdió la luna.

Duerme mi tripón

Ya se fue la tarde cansada 
y llegó la noche fresquita y muda.
Duerme mi tripón

Abrirá tus ojos la luz del alma
y te enseñará ríos y caminos 
y la montaña.

Cuantos recuerdos acuden a mi memoria. No puedo contener las lágrimas, salen abundantes….me dormí sereno, no sé por cuanto tiempo. Mi cuerpo dolorido se abandonó al momento. Al despertarme ahí estaba. En mi habitación solo, en plena oscuridad, pero del miedo, ni rastro. Completamente bañado por el sudor de la fiebre…… 
Gran misterio la mente humana, gran misterio la vida misma…..

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