Noelia

Nació en el seno de una humilde familia. Con el nombre de Noelia fue bautizada.

Desde niña llamaba la atención por lo hermosa que era. Cabellos negros como el ébano más puro, ojos azabache que hacían juego con su cabellera, piel blanca, mejillas rosadas hermosos labios y preciosa sonrisa. Andar sereno y enigmático con una inteligencia particular. Atributos que se iban reafirmando al pasar los años. 

Su mayor sueño era llegar a ser modelo. Se impresionaba cuando veía las fotos en las revistas cuando la llevaban al médico o al odontólogo del pueblo. Quería llegar a ser una de ellas. 

Vendiendo artesanía en un puesto en el mercado del pueblo. Un turista quedó prendado de su belleza. Le pidió permiso para tomarle unas fotos, a lo cual ella accedió. Reflejó su mejor sonrisa y se dejó llevar por su naturalidad. 

¿Me das tu dirección para hacerte llegar las fotos? — le dijo el fotógrafo desconocido.

Claro que sí, me agradaría tenerlas

Dio la dirección de su mejor amiga, pues no quería que las fotos llegaran a su casa.

Ese día regresó feliz a su hogar, pero no dijo nada a sus padres. Seguro la regañaban, pues tan solo contaba con 17 años y siempre le habían aconsejado de no hablar con extraños. Fue a trabajar por pura necesidad económica. Era la mayor de siete hermanos y su padre no daba a basto para la manutención de todos. El puesto pertenecía a su tío, hermano de su madre y necesitaban una empleada. 

Al mes llegó un sobre a casa de su amiga. Su emoción fue enorme. Le pidió a su amiga que guardara su secreto. Al abrirlo se sintió feliz viendo aquellas fotos. No tenía nada que envidiar a esas modelos de las revistas. Venía acompañada de una nota: “Ahí te envío las fotos. La próxima semana te voy a visitar. Quiero hablarte. Solo decirte que tus fotos han gustado mucho a mis colegas. Hablamos pronto” Su corazón se sobresaltó. ¿Qué querrá decirme? 

Demás está decir que esa semana comió poco y durmió mucho menos. Esperaba con ansia la llegada de aquel fotógrafo desconocido. Tal cual como le había dicho, se presentó una semana exacta. Apareció en el puesto del mercado. Se saludaron con entusiasmo.

Éste no es el lugar más adecuado para hablar — le dijo —

En una hora salgo. Podemos ir a una cafetería que está cerca de aquí —

— Perfecto, en una hora regreso y vamos a donde quieras —

— Eso sí, me avergüenza decírselo, pero tendrá que pagar usted. No tengo dinero —

— ja ja ja ja, me encanta tu espontaneidad Noelia. Tranquila pago yo

Pasa la hora ahí estaba esperándola y fueron al café indicado.

A ver Noelia. Tus fotos han gustado mucho a mis colegas. Trabajo en una agencia de modelos y estamos buscando nuevos talentos. Queremos proponerte un trabajo. Con contrato y todo. Tendrías que venir conmigo a la capital. Correremos con todos los gastos. Solo tendrás que venir conmigo y comenzar a trabajar — le dijo mirándola a los ojos —

Comenzó a sudar. Su corazón se agitó al extremo. No sabía qué hacer con las manos, se peinaba con ellas en forma impulsiva. Estaba intranquila.

Soy menor de edad. Mis padres jamás me darán el permiso para irme y menos con un desconocido. Tienen temor de que me pase algo.  — dijo nerviosa —

No te preocupes, de eso me encargo yo. Iré a hablar con ellos

¡No! Si lo hace adiós sueño. Conozco muy bien a mis padres y no me permitirán irme y menos con un desconocido

Y cómo podemos hacer

Me escaparé con usted

Eso es muy arriesgado Noelia, sobre todo siento tú menor de edad. No puedo arriesgarme a tener problemas por ello

El mes que viene cumplo 18. Podré hacer lo que desee ya alcanzando la mayoría de edad. Si puedes esperar hasta el mes que viene no habría ningún problema —

Por mí no hay problema. Podríamos esperar sin ningún inconveniente. Somos gente seria y responsable. No queremos que te metas en problemas por culpa nuestra, ni tampoco nosotros —

Pues trato hecho. El mes que viene partiré para la capital —

Para que veas que somos gente honrada y seria, voy a confiar en ti. Te dejaré la dirección donde tendrás que ir, dinero para el pasaje en avión y un teléfono para que te comuniques conmigo —

Acto seguido abrió el maletín que llevaba, sacó un fajo de dinero y se los puso en la mano. Nunca en su vida había visto tanto dinero junto. Había llegado su momento y no pensaba desperdiciarlo para nada, ni siquiera con una negativa de parte de sus padres. Se iría sí o sí.

Se despidieron efusivamente. 

Nos vemos dentro de un mes. Espero tu llamada para irte a buscar al aeropuerto — le dijo

— Cuenta con ello, ahí estaré —

Así fue como Noelia dio comienzo a su trayectoria como modelo. Llegó en el momento indicado dejando atrás casa, familia y pueblo. Mucho temor por el porvenir, pero confianza sobre todo en ella misma. Su padre le prohibió dejar el hogar. Ella desobedeció, escapó de su familia.

Llegó a ser una modelo muy cotizada. Su belleza era sin igual y recorrió las pasarelas más famosas del mundo.

Máximo era un humilde obrero de una fábrica de la capital. Un empleo que le permitía vivir en forma digna junto con su perrita Lía. Se había enamorado profundamente de Noelia. Tenía sus fotos en el apartamento donde vivía, herencia de sus difuntos padres. No solo la belleza de su físico, era perfecta. Había algo en ella que le llamaba la atención. Pero sabía que era un amor imposible, pero seguía con su ilusión su trayectoria. Era su amada y nadie le iba a arrebatar ese sentimiento. 

En una ocasión, yendo al trabajo, pasó cerca de un kiosco y le llamó la atención un titular en el periódico más famoso de la nación. “Trágico accidente sufre la famosa modelo Noelia Arteaga” Sin pensarlo dos veces lo compró y comenzó a leer. “La famosa modelo Noelía Artega sufre un brutal accidente. Regresaba de París y el automóvil  que la transportaba se salió de la carretera, estrellándose con uno de los pilares del puente Tiuna. Se desconocen las causas del accidente. Milagrosamente salvó su vida. Ha sufrido politraumatismos que tendrán sus consecuencias negativas para su trabajo. Muchos piensan que ha llegado el fin de su carrera”. 

No pudo ocultar su preocupación al llegar a su trabajo. Él siempre hablador, chicharachero, alegre, ese día no pronunció palabra alguna. 

Los días sucesivos estuvo pendiente de las noticias sobre su estado de salud. Nada prometedores. Había perdido una extremidad inferior, dando así concluida al carrera de Noelia. Conforme pasaban los días se sabía menos de su estado de salud. Lo último que se dijo es que se había sumido en una brutal depresión. 

¡Pobre! La estará pasando muy mal — se dijo —.

Pasaron los meses y ya no supo nada de ella. Poco a poco los carteles donde aparecía la figura y el rostro de Noelia fueron desapareciendo. Los sustituían por otras chicas, pero jamás llegarían a su belleza. Pensó en lo cruel que era la vida. Ella que había alcanzado su sueño, cuando estaba en el ápice del mismo, el destino se revela y le muestra otro rostro. Un sucio juego. Pensaba en la soledad en la estaba viviendo. 

Una mañana de primavera, recién comenzada sus vacaciones, Máximo se dirigía al parque con Lía. Aprovechaba esos días para reposar. No había planificado ningún viaje sino disfrutar de la gran ciudad y lo que le ofrecía. Para ir al parque tenía que atravesar el viaducto más largo y alto de la ciudad. En ocasiones le gustaba detenerse y mirar el horizonte. Se podía observar unos paisajes hermosos. Lía lo seguía con entusiasmo. Justo en el punto más alto, donde se encontraba el mirador, observó una cantidad de personas que se congregaban. Se acercó por pura curiosidad. Una mujer se encontraba al borde del viaducto a punto de saltar al vacío. Sin pensarlo dos veces corrió hacia ella, algo le daba la certeza de que saltaría y el momento exacto cuando lo haría. Por pocos centímetros la pudo asir de la muñeca ya en pleno vuelo. 

Suélteme por favor — le dijo la mujer con voz desesperada. Su pelo largo le cubría el rostro —

Ni por nada del mundo la soltaré señorita. Por qué quitarse la vida de esa forma — le dijo desesperado. No sabía que decir —

El viento fuerte descubrió su rostro,  pudo reconocer quién era ella, Noelia. La mujer de sus sueños. Su amor imposible. 

Como pudo la subió, al tenerla frente a sí la abrazó fuerte. Ella se desvaneció. La sostuvo entre sus brazos y se abrió paso entre la multitud que estaba asombrada. Desapareció con ella antes de que llegara la policía.

¿Dónde estoy? — preguntó Noelia abriendo los ojos —

En mi casa. Estás a salvo. No te preocupes, aquí estarás bien — le dijo con ternura —

Así fue el encuentro entre Noelia y Máximo. Con el tiempo fueron sanado las heridas del alma que portaba ella. Lenta fue apareciendo de nuevo la sonrisa en el rostro de la hermosa Noelia y la confianza en sí misma. Lo que parecía imposible con paciencia y tenacidad fue creciendo, el amor entre ambos. Llegaron a contraer matrimonio y formar una familia.

El gran misterio de la vida, por una parte sustrae y por otras suma. ¿Ficción o realidad? Creo que sea lo que menos importa. Caprichoso el destino, inescrutable sus designios. 

2 comentarios sobre “Noelia

    1. Eso quiero de verdad. Pero no sé cómo hacer. ¿Dónde y a quien acudir? Estoy un poco triste ya que nada me sale amiga. Te lo juro, no sé qué hacer. No quiero desesperarme ni perder la esperanza, pero yo orientador me siento desorientado. Paradójica la cosa. Gracias por estar ahí de verdad. Un abrazo y mil bendiciones 😢

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