Momentos particulares

Era una de esas tardes de invierno, donde el sol se oculta temprano dejando paso a la fría noche.

Una sutil niebla descendía y lo envolvía todo, dándole al paisaje un halo de magia y nostalgia.

Caminaba sereno observando todo lo que estaba a mi alrededor. Me gusta mirar y recrearme en los pequeños detalles que me ofrece la natura, el momento en sí. 

Comenzaba a apretar el frío, pero estaba bien cubierto con mi chaquetón de lana.

Me gusta el otoño y el invierno, dos estaciones que me llevan a la reflexión, al silencio. 

A lo lejos pude ver como las estrellas se podían observar cada vez más nítidas. La luna aún se hacía esperar.

De donde vivo al mar hay unos dos kilómetros andando. Un camino en medio de los naranjales. Realmente hermoso, al menos para mí. 

Llegué al mar y me senté en la orilla. Observé la belleza que se me presentaba. Las olas incansables que batían en la orilla, la bruma que se hacía presente, el salitre que entraba en mi piel, el viento fuerte que me abrazaba y jugaba con mis viejos vestidos, alguna que otra gaviota que desafiaba el tiempo y volaba despreocupada. Emociones fuertes me invadieron, sí, lo sé, soy un ser simple que se emociona con las pequeñas cosas de la vida y eso me hace feliz. El mar en invierno es un espectáculo hermoso. No hay palabras que lo puedan describir, solo hay que contemplarlo, admirarlo, vivirlo, dejarse llevar por el momento. 

Se desbordaron mis ojos. Me sentía tan pequeño en medio de toda aquella maravilla.

De esos momentos que quieren que sean eterno y que no hay palabras, solo silencio. Tú solo frente al mundo, a lo que se te regala en ese instante. Imposible no agradecer por tanto, para mí, los milagros concretos de la vida. 

Una luz en lontananza se hace presente, algún pesquero que desafía el tiempo. Las estrellas se pueden divisar mucho mejor y hace su aparición el hermoso astro lunar, dejando su estela en la mar serena. Poco a poco se va elevando besando con su luz plata todo lo que se cruza en su camino. 

Imposible no dar gracias por esta hermosura y sobre todo recordar tantas cosas que he vivido, de las cuales la hermosa luna ha estado presente. Elevé una oración por mis antepasados, por mi familia lejana, por los amigos y conocidos, por el amor de mi vida, también por todos aquellos que fueron una piedra en mi camino, que me hicieron sufrir. También fueron instrumento de la vida para enseñarme una lección. 

Sonrío, cierro mis ojos y solo escucho, siento, me dejo llevar. Fluyo… tantas cosas hermosas que nos ofrece la vida y no lo sabemos apreciar. 

Estos son los momentos que yo considero de espiritualidad, que se alimenta el alma, se eleva a lo etéreo. Éste es el templo del universo donde se hace presente, en forma particular, la Esencia, el Amor en su máxima expresión.

Estar….solo estar. Vivir….solo vivir. Sentir….solo sentir…. Amar….

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