Dios

He nacido entro de una familia tradicional. Mi madre y mi padre eran de misa todos los domingos. Nos llevaban a todos los hermanos. He sido bautizado en la fe católica, me han confirmado, he hecho la comunión, me he confesado y he sido ordenado sacerdote. Misión que desarrollé por 25 años. Solo me faltarían dos sacramentos: matrimonio y unción de los enfermos. No es que sea un coleccionista de sacramentos, como creyente que soy, los he recibido con mucha ilusión. 

Desde muy pequeño la figura que me fue inculcada de Dios fue la de padre. Un verdadero padre, el que te ama pero también te va enseñando. Que te abraza y acaricia, pero cuando es necesario te reprende lo hace, te corrige. Nunca tuve la visión de Dios como castigador, como el que está ahí pendiente de todo lo que haces para castigarte y hacerte pagar hasta tus más mínimos errores. Aunque mi madre no pensaba dos veces al amenazarme y decirme que “Dios me iba a castigar”, que si mentía o me portaba mal “me iba a llevar al infierno”. A pesar de ello, mi visión de Dios siempre fue distinta. Con el tiempo, al descubrir la figura de Jesús, se me reforzó esa figura de Padre. La figura de Jesús que llevo dentro es la del “Buen pastor”, que cuida y ama a sus ovejas, que las conoce perfectamente y es capaz de dejarlo todo para ir a buscar aquella que se ha alejado del rebaño, que está en peligro. El Jesús misericordioso que no le importa hablar con una prostituta,  hacerla sentir persona y no condenarla. Esa relación humana le hizo cambiar porque ella se sintió mujer, amada, querida, aceptada y no condenada. Un hombre entre mil la veían con ojos diferentes y la hacía sentir digna, no como tantos a los cuales ella solamente fue un objeto. Un instrumento de placer.

En mis años de sacerdocio tuve mucho respeto al sacramento de la reconciliación (confesión). Para mí el sacramento de la misericordia, no de la condena. Cuando hay arrepentimiento hay perdón. Quien valora este sacramento y se acerca a él en forma sincera recibe consuelo, misericordia, amor. Cuando alguien se acercaba y me habría su conciencia, me venía a la mente el pasaje del antiguo testamento: Éxodo 3, cuando Dios llama a Moisés, éste se acerca al ver la zarza ardiente que no se consumía y Dios le dice: “…descálzate, porque el lugar que estás pisando, es tierra sagrada”. Eso es y era para mi la conciencia de la persona, “tierra sagrada”. Es el lugar de encuentro entre la persona y Dios, por lo tanto hay que ser muy respetuosos e ir con mucho cuidado. En el momento que me dirigía al confesionario oraba al Espíritu Santo. Que él fuera quien pusiera en mis labios las palabras necesarias, el consejo justo. Le pedía que yo fuera simplemente un instrumento y que fuera Dios quien actuase a través de mis oídos, ojos, mirada, gestos, silencios, palabras….

Recuerdo una ocasión que se me acercó una chica. Me había escuchado en más de una homilía y ya sabía mi forma de pensar. Las homilías dicen tanto de quien las proclama. Venía muy avergonzada. Tuvimos más de un encuentro porque ella misma me lo pidió. En el primer encuentro me confesó que había practicado un aborto cuando tenía unos 16 años. Sus padres la había obligado a hacerlo. Era muy joven y este hecho le iba a marcar negativamente su vida. Aclaro que sus padres eran muy creyentes y católicos convencidos. El hecho es que ella se había ido a confesar con otro sacerdote y este le negó la absolución porque había cometido un crimen. Le reprochó en forma dura y sin piedad. La chica quedó muy afectada por esto. Con mucho temor se acercó a mi y abrió de nuevo su conciencia contándome todo lo que había sucedido. Tenía 35 años, se había casado y no podía tener hijos. Lo había intentado y no quedaba embarazada. Lo atribuía a un “castigo de Dios” por lo que había realizado en su juventud. Su sufrimiento era enorme. Hablamos en otras ocasiones y al final le di la absolución de sus pecados. Ella quería ser escuchada. Tener la oportunidad de ser comprendida. Yo había entendido lo que había sucedido en su adolescencia. Todo el sufrimiento que ella había tenido por luengos años no valía la pena. No puede ser condenada una persona por un hecho realizado en el pasado y sobre todo en las circunstancias que se dieron. Un mes después de nuestros encuentros, de aquel momento en el que recibió la abolición de sus pecados, quedó embarazada. No es nada mágico, sintió en su vida la misericordia de Dios, lo que hizo que desapareciera su sentimiento de culpa, de estar condenada, de ser un monstruo. Obtuvo una bendición especial, la que tanto quería: ser madre. 

Cuánto daño se puede hacer cuando se entra en la conciencia de una persona y no se está preparado. No solo el caso de sacerdotes, sino de psicólogos, psicoterapeutas, pedagogos, psicopedagogos, psiquiatras, trabajadores sociales, médicos, enfermeras, etc, etc. Siempre fui de la idea de que no todos los sacerdotes están preparados para confesar a sus feligreses. 

Dios padre bueno, comprensivo, cercano, amable, exigente pero sobre todo que ama. Ese amor le lleva a corregir, pero sobre todo a acompañar. 

He experimentado en carne propia el desprecio, la condena, el ser juzgado sin darte la oportunidad de defenderte, el que te vean como un apestado, un ser que hay que tener cuidado, por el solo hecho de haber dejado en sacerdocio. Quiero aclarar que antes de hacerlo estuve con un psicólogo y un director espiritual por un espacio de dos años, no fue una decisión “a lo loco”. En conciencia lo hice y no me arrepiento. Siego siento creyente, ahora más que nunca. Mi “esencia” se ha ido enriqueciendo con las diferentes experiencia que he tenido. Me gusta tener un espacio para orar, para reflexionar, para alimentar mi espiritualidad: lectura, contemplación, música, escritura, diálogos….

En fin, Dios: padre bueno y misericordioso. Que me ama a pesar de mis debilidades y errores. Que siempre me da la oportunidad de ser mejor. Que quiere todo lo bueno para mí. Que me ama aún sabiendo, de antemano, que lo voy a traicionar o negar (Pedro ¿me amas? Jn. 21, 15-19), a quien me abandono y espero se se cumpla su voluntad (que será siempre lo mejor para mi, su hijo amado).

Quiero aclarar que tengo muchos amigos que se declaran ateos. Nos une una bonita amistad. Sé respetar y yo respeto a ellos, no es mi intención convertirlos, vivo, soy yo mismo y ellos ven algo especial en mí. Eso me basta. Ademas de ateos tengo amigos de otras religiones y sucede lo mismo. No tengo yo toda la verdad, siempre he dicho y defendido que la verdad la construimos todos, cada uno tiene un pedacito de verdad que al ponerla a disposición, se enriquece y forma la que podríamos llamar la gran verdad. 

Consciente estoy que aún hay mucho camino por recorrer, mucho que dar, compartir, crecer, mejorar de mi parte. Soy un incansable peregrino en este gran camino llamado vida.

8 comentarios sobre “Dios

  1. Soy católica no practicante, bautizada, comulgada, confirmada, casada y confesada hace ya muchos años, después divorciada y con mis propias convicciones, siguiendo el cometido mayor de Jesús, el amor, lo único que hace libres a las personas y que las acerca más a la divinidad y a la luz… No creo en la confesión, creo en el arrepentimiento cuando uno hace daño a otro e incluso así mismo, arrepentimiento de corazón, no de palabra, y sí creo en superarse día a día para ser mejor de lo que se es hoy…
    Dentro de mis imperfecciones está lo divino, igual que lo está en lo que pueda ser perfecto, esa es la grandeza de la luz y el amor, el resto es puro engaño para tener al rebaño humano sometido y manipulado…
    Esto es una parte de lo que pienso y siento al leerte hoy, amigo mío 😉 Besos y abrazos de luz 🤗😘☃❄

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    1. Mi amiga querida. Antes que nada muchas gracias por tu comentario. En mi espacio tienes toda la libertad de expresarte y decir lo que sientes o piensas. Para mí eso es lo que nos hace crecer, en el respeto y cercanía que siempre me has demostrado. Comparto contigo: E amor es lo central, lo que nos hace libres y es el centro del mensaje de Jesús. Como tú yo sigo mi día a día con fuerza y sobre todo queriendo ser la “mejor versión de mí mismo”. Gracias de nuevo por compartir tu opinión la cual comparto. Un fuerte, fuerte abrazo y muchas bendiciones.

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      1. El mensaje d Jesús es el único q sigo con fervor, el resto no m interesa.. Él no quiso iglesias físicas, ni templos, hechos por personas, ni figuras a las q venerar, ni centros donde el poder, la corrupción y la depravación fuese más q notable, él quiso q cultivásemos, con actos puros de amor, el templo del corazón, para generar más luz en el alma, pero claro, para llegar a sentir esto hay q estar en sintonía con el universo y con nuestro centro espiritual q pertenece al todo, al amor..
        Gracias por entenderme, querido amigo y gracias por dejar q m exprese con libertad en tu espacio🤗😘❤⛄🌟🌟

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      2. En este espacio siempre encontrarás la oportunidad de expresarte mi amiga querida. Siempre lo has hecho en el respeto y eso es lo que valoro. Quien quiere pueda expresarse de esa manera. El amor es la ley fundamental y Cristo vino a traer ese mensaje. Es lo principal como bien dices. Los actos de amor son los que nos deben definir. Recibe un fuerte abrazo de mi parte y gracias por leerme y opinar. Cuídate mucho. Omar

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  2. Hola Omar, no se que pasa con mi correo que no me llega ninguna edición nueva de wordPress, desde que empezó el año, espero que esto se arregle pronto, pues no me gusta perderme tus publicaciones. Me encanta tu sinceridad, tu sencillez y tu libertad para expresar en profundidad tus vivencias. Y doy gracias a Dios por ello, pues entre tus palabras descifro que no te queda resentimiento por las experiencias duras de la vida, y eso no deja de ser una gracia de Dios, pues muchos no han sido tan afortunados y la amargura o en rencor les ha envenenado el alma. Gracias por ser tan fuerte y animoso. ¡Qué misterio la respuesta de las personas ante los desengaños de la vida!. Ruego para que siempre vivas dócil ante la fuerza del Espíritu que te habita.

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    1. Mi querida amiga. No me resta más que agradecer tu sentido comentario. La verdad es que he vivido cosas duras y fuertes en mi vida, pero siempre las he querido vivir bajo la luz de la experiencia, de la enseñanza. Gracias a Dios y solo a él, que no ha permitido que mi corazón se endurezca, se convierta en piedra y seguir siendo dócil. Solo me resta agradecer en todo momento lo vivido, lo experimentado, sobre todo los momentos duros, difíciles ya que han sido una fuente inagotable de enseñanza y lo digo de corazón.
      Espero que se arregle tu problema con wordPress. La admiración es mutua y me gusta leerte. Recibe un fuerte, fuerte abrazo y mil bendiciones. Por aquí siempre estaré INCONDICIONAL. Omar

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  3. Conocer a Dios a través de su Palabra es lo que me ha permitido descubrir su gran amor. Por largo tiempo lo sentí como un padre severo, pero gracias a la lectura he podido transformar esa visión/sensación errónea que tenía.

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    1. Me alegra mucho tu comentario. Perdona que solo ahora respondo, he estado delicado de salud y no podía entrar a mi página Pepa. Me alegra que hayas descubierto el verdadero rostro de Dios. Juan XXXIII habló del rostro materno de Dios. Poniendo de manifiesto que Dios tiene esa parte femenina que le da esa ternura de padre. Un abrazo fuerte y de nuevo gracias.

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