Reflejos de existencia

Ante la adversidad sé un roble: fuerte, firme. La tormenta podrá balancearte, algunas ramas arrancarte, pero jamás partirte. Saldrás más fortalecido.

Ante los problemas: paciente, sobre todo inteligente para discernir si tienen o no solución, así sabrás cómo actuar. La peor consejera será la prisa, la impaciencia. Parece mentira, pero ellos te ayudarán a conocerte mejor al experimentar no solo tus límites, sino tus recursos. 

Ante los demás: respetuoso, cauto, amable. Escucha con los cinco sentidos y no sobrevalores a nadie. Cada quien es lo que es y da de lo que tiene. Aléjate del soberbio, del violento, del adulador, del hipócrita, de quien con su sola presencia divide y crea malestar; que busca y se alegra del conflicto. No te rebajes a su nivel, no vale la pena. 

Ante tus errores: realista y sincero, en manera particular contigo mismo. Reconócelos, acéptalos, pide disculpas o perdón. El mayor beneficiario será tu alma. Serás más humano. 

Ante el amor: abierto, sincero, generoso, espontáneo. No te reserves nada ni temas. Amar es una noble tarea que se aprende amando, no hay manuales preestablecidos. Recuerda que el verdadero amor parte de ti mismo, de ese amor que sientes por tu persona, se reflejará en el otro.

Ante el error de los demás: misericordioso y comprensivo. Nadie está exento de cometerlos. Sé la mano que acaricia pero también que aprieta y hace ver la realidad. La exigencia y la firmeza son expresiones de cariño. 

Ante el dolor del otro: cercano. No te preocupes por las palabras de consuelo, éstas no sirven de nada. Lo necesario es el afecto. Un abrazo sincero y una mirada de cariño. No invadas su espacio, recibe en silencio sus lágrimas y respeta su dolor. Sé una grata presencia ausente.

Ante la injusticia: voz. No te quedes en silencio, denuncia y defiende al más débil. Defiéndete y no la dejes pasar, haz lo que puedas de tu parte. Si la ves triunfar, no desistas, no te destruyas. El tiempo, ese gran maestro, pondrá las cosas en su puesto. Lo que esté de tu parte hazlo y no descanses haciéndolo, pero ante lo imposible detente. Vale tu armonía, tu integridad, tu salud mental más que todo lo demás.

Ante ti mismo: compasión y comprensión. No seas tu propio verdugo, no te humilles, ya muchos lo han hecho, no lo hagas tú mismo. Mantén viva la esperanza en todo momento. Deja de lado el victimismo, de nada sirve. Vive en la verdad y no te engañes. No te avergüences jamás de tus lágrimas, son la expresión profunda de tus sentimientos. Sobre todo sé libre extendiendo tus alas y volando firme. Pronto tus sueños, aquello por lo que has luchado y defendido se cumplirán. Por favor, no te conviertas en tu peor enemigo. 

Ante la vida: agradecido. Lo que eres hoy es un resumen de todo lo experimentado, vivido; de batallas ganadas y perdidas; de soledades y silencios; de lágrimas y carcajadas; de un maravillosos encuentros que quedarán prendados para siempre en tu memoria; de éxitos y fracasos… Agradece en todo momento, alza tu frente y continúa tu peregrinar. Aún hay mucho que experimentar, paisajes por conocer, mares que atravesar, parajes que admirar, relaciones que forjar y tanto, tanto que amar. 

4 comentarios sobre “Reflejos de existencia

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